Entusiasmar a los jóvenes acerca de materias
científicas exige un esfuerzo por parte de un maestro que, por regla general,
no se encuentra lo suficientemente preparado para enseñar la asignatura y con
frecuencia no estudió ni se mostró particularmente interesado en las ciencias
en su propia época escolar.
En el aula, este maestro se enfrenta a
estudiantes frecuentemente mejor preparados en tecnologías de información y
comunicación a pesar de que probablemente ignoren los principios físicos que
las sustentan.
Sería aconsejable que los maestros y las
autoridades educacionales reforzaran estas habilidades de los jóvenes de hoy a
través de nuevas y creativas estrategias pedagógicas.